Macao

De Hong Kong a Macao y tiro porque me ha tocao… Bromas aparte, si en Hong Kong se podía respirar la mezcla chino-británica, en Macao la mezcla es chino-portuguesa.

Praceta de Miramar

Praceta de Miramar

Macao, o Macau, o 澳門 [aòmén], es a China lo mismo que Hong Kong: una zona administrativa especial. Macao tiene una autonomía completa salvo en diplomacia internacional y defensa. De manera efectiva, Macao se lo guisa y Macao se lo come, al menos durante los 50 años siguientes a su independencia de Portugal en 1999. La historia de cómo se lo regalaron a Portugal, cómo pasó a soberanía china y demás es tan interesante como la de Hong Kong y está igual de bien explicada en muchas enciclopedias.

Lo que hice allí fue pasear y comer, como buen turista que se precie, así que vamos al grano. En Macao hay piedra, y mucha. Piedra en el sentido al que estamos acostumbrados en el Mediterráneo: iglesias, plazas, castillos, etc.

Nuestra Señora de la Peña

Nuestra Señora de la Peña

Santo Domingo

Santo Domingo

Horario de confesiones

Horario de confesiones

San Lázaro

San Lázaro

No tienen un valor arquitectónico similar al de la catedral de Burgos, por citar una al azar, pero se agradece cambiar los templos chinos por algo más familiar. La más importante a la par que incompleta es la iglesia de San Pablo. La fachada que se ve en la foto es, junto con la cripta, lo único que queda.

San Pablo

San Pablo

Los chinos con pasta tienen una afición muy vistosa: hacerse las fotos de boda en sitios chulos y, a poder ser, en el extranjero. En la iglesia de Nuestra Señora de la Peña había no menos de 4 parejas con su respectivo equipo de  fotógrafos. Es típico verlos en los parques de cualquier ciudad con las poses más pasteloides que se les puedan ocurrir. Lo que nos choca a los occidentales es que se hacen las fotos meses antes de la boda, con diferentes trajes y vestidos, para tener el álbum listo el día de la ceremonia.

De boda

De boda

Tras el paseo matutino tocaba recuperar fuerzas, y ¿qué mejor que una comida mediterránea de verdad? De primero una ensalada de pulpo con el toque chino del cilantro, bien picadito para no poder separarlo. El aceite y el vinagre lo compensan de largo.

Salada de polvo

Salada de polvo

De segundo, otro clásico portugués: un bacalhau à Brás, de nuevo con su toque de cilantro. Una de las principales desventajas de viajar solo es que no puedes pedir muchos platos para comer. Una pena, porque las otras mesas se estaban metiendo unos arroces con bogavante entre pecho y espalda que no se los saltaba un gitano con pértiga.

Bacalhau a bras

Bacalhau à Brás

Además de piedra y de cocina mediterránea, Macao tiene casinos, a cual más estrambótico. Los chinos son muy viciosos del juego, pero es ilegal en China continental, así que Macao ha encontrado un mercado muy apetitoso. En Macao ciudad hay varios casinos “chapados a la antigua” con una arquitectura poco agradable a la vista y un interior algo decadente.

Grand Lisboa

Grand Lisboa

Grand Lisboa desde el Monte Fort

Grand Lisboa desde el Monte Fort

Los nuevos supercasinos, importados desde Las Vegas, están en la zona llamada Cotai. Macao está formado por una península, donde está la ciudad propiamente dicha, y dos islas: Taipa y Coloane. Taipa, desde donde se accede al aeropuerto, está unida por tres puentes a la península. En las dos islas hay pueblitos la mar de habitables, sin grandes edificios ni muchas pretensiones. Pero los magnates de los casinos debieron pensar que en todo Macao no había ninguna zona suficientemente glamourosa para sus proyectos. Sin despeinarse, ganaron al mar todo el terreno entre las dos islas, de manera que ahora ya no se puede hablar de dos islas sino de una. A la zona en cuestión la llamaron Cotai, uniendo las primeras sílabas de Coloane y Taipa.

Taipa, Coloane y Cotai

Taipa, Coloane y Cotai

Los casinos son un despropósito detrás de otro. El más famoso es The Venetian, una copia a gran escala del casino del mismo nombre de Las Vegas. Han copiado el Campanile, el Palacio Ducal, el Puente Rialto… Es el casino más grande del mundo y hace ya varios años que genera más ingresos que los principales casinos de Las Vegas en conjunto.

The Venetian

The Venetian

The Venetian

The Venetian (detalle a la derecha: más fotos de boda)

Por dentro no se han quedado cortos y se han montado sus propios canales. Con góndolas. Y gondolieri. En el tercer piso.

The Venetian

The Venetian

The Venetian

The Venetian

Hotel, tiendas, 3.000 tragaperras, 800 mesas que no cierran de día… un exceso más en una China que de comunista no le queda nada.

The Venetian

The Venetian

Muy curioso esto de Macao, una extraña mezcla chinomediterránea con un giro hacia el vicio. Lo mejor: que tienen cafeterías y pastéis de Belém.

Macao

Macao, desde Nuestra Señora de la Peña, con Taipa al fondo

Algo de informacion:

  • La forma más cómoda de ir de Hong Kong a Macao es coger un ferry de TurboJet. La terminal de ferry a Macao está en Sheung Wan, no en Central. Unos HK$150 por trayecto, hay cada 15 minutos durante el día.
  • Una vez en el puerto de Macao se puede coger un taxi o un bus local, pero hay una jugada picaresca: montarse en uno de los autobuses gratuitos de los casinos. Aparcarán dentro del casino, pero no intentarán cobrarte aunque salgas sin jugar. El bus del Grand Lisboa es una buen opción para empezar a patear la zona antigua.
  • Macao tiene su propia moneda, la “pataca”. Supongo que por tener un nombre tan poco glamouroso, aceptan dólares de Hong Kong en cualquier sitio.
  • Para cruzar de la península a Taipa y Cotai hay muchas líneas de autobús, taxis, etc. No está muy lejos, pero cruzar por uno de los puentes a pie debe de ser, además de un poco suicida, un coñazo.
  • Hay pasteles de Belém en cada esquina.

HK

¿Quién dijo que Hong Kong era China? No habrá sido un hongkonita, desde luego. Hay tanta diferencia entre Hong Kong y el resto de China que parece mentira que estén tan cerca uno del otro. Taiwan también es muy diferente, pero el salto cultural no es tan grande. Vamos a echar un ojo.

Isla de Hong Kong y Bahía Victoria

Isla de Hong Kong y Bahía Victoria

La historia de Hong Kong tiene mucha miga: que si se lo quedan los ingleses, que si es una concesión durante 99 años, que si los japoneses meten baza, que si los ingleses se quedan con más terrenos aún, que si ahora es de China pero China sólo administra la defensa y las relaciones internacionales… Como las enciclopedias lo explican muy bien no voy a repetir todo aquí.

El resultado es que la isla de Hong Kong ha acabado dando nombre a un territorio de 1.100 km² con siete millones de habitantes. Tanto las islas de Hong Kong y Lantau como los Nuevos Territorios (sí, los ingleses se rompen la cabeza poniendo nombres) son muy montañosos, así que la densidad de población en las zonas urbanas es comparable a las abejas en su panal. El precio de la vivienda es la principal desventaja para establecerse en Hong Kong, con alquileres de 10.000 hongkis (Hong Kong Dollars en la jerga local), 1.000 €, por agujeros de menos de 30 m². El resto de gastos habituales, como comida, transporte, etc. están muy contenidos.

IFC

IFC

La primera parada fue la isla de Hong Kong. Lo que llamaríamos Hong Kong city está en la costa norte de la isla, separada de tierra firme por la Bahía Victoria. El resto de la isla tiene pueblitos y verde, mucho verde. Tanto verde que llama la atención que a poca distancia de tantos rascacielos haya un bosque tan frondoso. La subida hasta el Pico Victoria, destino obligado de todo visitante, es de lo más pintoresca. Empezamos subiendo por unas escaleras mecánicas por la zona de los mid-levels, que nos ayudan a salvar parte del desnivel dentro de la jungla de cristal y andamios de bambú.

The escalator

The escalator

Se termina el escalator y empezamos a patear por unos gradientes dignos una etapa reina del Tour. Es aquí donde se empieza a apreciar que, más allá del hormigón y el cristal, hay verde, y mucho.

De la jungla de cristal a la jungla verde

De la jungla de cristal a la jungla verde

Lástima, el día salió gris. Desde el Pico Victoria hay muchos paseos a otras partes de la isla. Acostumbrado ya a la llanura de Shanghai donde la mayor pendiente es la rampa para subir la bici a la acera, las piernas agradecen un poco de movimiento.

The Peak

The Peak

Para bajar del Peak tenemos el Tranvía del Peak (también lo tenemos para subir, ojo). Tiene un aire muy británico; no es que te sirvan una taza de té, pero los colores, el acabado en madera… recuerdan a los pubs londinenses. Da un poco de cosa porque una vez empieza a bajar salva un desnivel salvaje.

Peak Tramway

Peak Tramway

Peak Tramway

Peak Tramway

Y de nuevo, a perderse por Hong Kong. No me extraña que grabasen Batman aquí. La ciudad tienen tanta personalidad como Nueva York o Tokyo. No hay enormes avenidas como en Shanghai o Beijing, sino calles normales, con carriles normales, aceras normales, con su tranvía, etc. Moverse a pie es fácil, y el transporte público funciona de vicio. Las cosas quedan a mano, y cruzar la ciudad no significa hacer una excursión de medio día.

Sheung Wan

Sheung Wan

Si no se sube a las alturas no se aprecia todo lo que ofrece Hong Kong. La terraza del Wooloomooloo es perfecta para esto: a media altura, dentro del cogollo, y con la opción de ver atardecer con una cerveza en la mano. De 60 hongkis, en efecto, pero cerveza al fin y al cabo.

Hong Kong

Hong Kong

Wooloomooloo

Wooloomooloo

Wooloomooloo

Wooloomooloo

El domingo amaneció despejado (y todo sea dicho, nos amaneció dentro de un bar) así que pudimos seguir pateando y viendo más cosas de Victoria: Victoria’s Peak, Victoria’s Harbour, Victoria’s Park… Esta Victoria debía de ser importante🙂

Victoria's Harbour

Victoria’s Harbour

Los domingos ocurre un fenómeno la mar de curioso: todas las ayis, o asistentas caseras, disfrutan de su día libre el domingo. Se citan en el Parque Victoria, donde organizan una comida campera en toda regla. Son todas indonesias y filipinas; lo mismo se ponen a bailar, que les organizan un festival de música, que se llevan su tortilla de patata…

Descanso de las ayis

Descanso de las ayis

Descanso de las ayis

Descanso de las ayis

Descanso de las ayis

Descanso de las ayis

Por la noche toca ir a ver la Sinfonía de Luces. Es una especie de “castillo de fuegos artificiales moderno”: las luces de los edificios de la isla Hong Kong se ponen de acuerdo para hacer un espectáculo capaz de causar epilepsia a más de un niño japonés. Lo suyo es verlo desde el Paseo de las Estrellas de Kowloon, ya que hay altavoces con música sincronizada con las luces. El Paseo en sí, un Paseo de la Fama con esculturas de Bruce Lee y Jackie Chan, no tiene desperdicio.

Hong Kong Island

Hong Kong Island

Al día siguiente cayó la visita a Macao, pero viendo que tiene bastante chicha en sí mismo, lo dejamos para otro artículo. De momento nos quedamos con el día en Lantau, la isla más grande y más verde de todo Hong Kong. Allí hay un Buda ancestral construido en 1993. Está al lado de monasterio de Po Lin, que es un poco más ancestral, de 1906. Dudo que se convierta en un centro de peregrinación por su valor artístico, pero está en un entorno que, por lo cercano de los rascacielos, llama la atención.

Buda de Lantau

Buda de Lantau

El pico Lantau tiene unos 930m. No es mucho, pero la isla no es muy grande, así que el desnivel que se salva para subir es muy fuerte. Hay senderos desde el Buda, e incluso parece ser que hay hostales cerca. Planazo de fin de semana para cuando haya tiempo.

Lantau Peak

Lantau Peak

El paseo hasta el Buda merece tanto la pena como las vistas desde el mismo Buda. Pasamos de la jungla de cristal a un bosque subtropical en 30 minutos de ferry.

Lantau

Lantau

Po Lin Monastery

Po Lin Monastery, ancestral, pero en plena construcción

Buda de Lantau

Buda de Lantau

Para la vuelta, en vez de patear, cogemos el telecabina. Si bajase por el lado este, que es el que da hacia Victoria’s Harbour y la isla de Hong Kong, las vistas ganarían mucho. Pero tampoco se queda corta de vistas la bajada con el aeropuerto al fondo. Como medio Hong Kong, todo el terreno del aeropuerto se ha ganado al mar. Como suba el nivel del mar me sé de alguien que cae antes que Venecia.

Aeropuerto de Hong Kong

Aeropuerto de Hong Kong

Y poco más. Más vale tarde que nunca.

Look Left

LOOK LEFT

Info útil

  • Vuelos a Hong Kong: de todos los precios, colores y sabores. El aeropuerto es de los mejores del mundo y tiene conexiones a toda China. Qué digo, a toda Asia. Qué digo, a todo el mundo. Y mucho mejores que las de Shanghai.
  • Airport Express: el tren que conecta el aeropuerto con Central. El billete sencillo son HK$100, y el de ida y vuelta, HK$180. Se puede hacer check-in en Central para dejar las maletas por la mañana y seguir pateando durante el día. Tarda 24 minutos. Sin duda, uno de los mejores accesos a un aeropuerto del mundo (salvando el de Gibraltar, al que se llega andando desde el centro en 10 minutos).
  • Hay que hacerse con una Octopus Card desde el primer minuto. Sirven para pagar metro, bus, tranvía, etc. además de que la aceptan cual tarjeta de débito en muchos ultramarinos (no sé cómo traducir convenience store sin caer en un anglicismo) tipo 7-11 y similares. Te desentiendes de monedas y hace que el transporte sea mucho más cómodo.
  • Ferry: el servicio de ferry de Hong Kong es muy completo y la mar de sencillo. Es cuestión de enterarse del embarcadero de donde sale el ferry y listo. Una de las líneas que va a Lantau, por ejemplo, sale del Pier 6 y va hasta Mui Wo. Media hora y unos HK$30.
  • Para moverse por allí lo mejor es coger un par de ideas de aquí y empezar a patear con un mapa en la mano. Hong Kong tiene ciudad, playas, montaña, comida, compras… el que se aburra es porque quiere.
  • Alojamiento: o tienes un amigo hongkonita o puedes ir a las Chungking Mansions. Tienen fama de un poco lúgubres pero seguro que ofrecen una buena aventura. Dentro de los alojamientos de Hong Kong parece lo más asequible, ya que los hoteles repercuten el precio del suelo directamente en el precio de la habitación.
  • Para vistas, Wooloomooloo.

Empanadilla de Shanghai

Sin ánimo de recopilar todos los tipos de empanadillas chinas, o dumplings que dirían los ingleses, vamos a hablar un poco de esta amplia e ininteligible parte del todo que es la cultura china.

Los 生煎, shēngjiān, son redondos, están fritos, la masa no es ni muy gruesa ni muy delgada, están rellenos de carne con lo que sea y, cuidado con esto, tienen caldo. Y digo cuidado porque, si no se muerde con cierta habilidad, el shēngjiān explota y deja todo perdido de caldo.

生煎

生煎

Los 锅贴, guōtiē, al igual que los shēngjiān, se preparan fritos y tienen caldo. En cambio, tienen una forma más parecida a la empanadilla ibérica, no cargan tanto caldo (el peligro de explosión es menor) y la masa no es igual.

锅贴

锅贴

Los 包子, bāozi, se preparan al vapor en una caja de bambú y la masa es parecida al pan, en cuanto a que puede tener algo de miga porque tiene levadura. Hay mil variantes según la zona: más grandes, más pequeños, de verdura, de carne, etc. Por ejemplo, los 小笼包, xiǎolóngbāo, del Din Tai Fung, se pueden considerar bāozi según a quien le preguntes. También se le puede llamar 馒头, mántou, pero según la parte de China en que se diga: en el norte un mántou sólo es la masa (como si de un bollo hablásemos), mientras que en el sur, mántou y bāozi se confunden.

包子

包子

Los 蒸饺, zhēngjiǎo, también se suelen preparar al vapor, pero la masa es mucho más fina que la del bāozi. Tienen una forma parecida a los guōtiē, pero no tienen caldo dentro. En general se les puede llamar 饺子, jiǎozi, pero un jiǎozi puede estar preparado al vapor, frito o cocido, mientras que un zhēngjiǎo siempre está al vapor.

蒸饺

蒸饺

A la hora de tratar con empanadillas chinas hay que armarse de paciencia. Para ilustrar el problema, las empanadillas son a China como los pescados a las costas españolas: donde en Galicia o Cantabria se dice palometa, en Andalucía se dice japuta, en Asturias, paparda y en otros sitios, castañeta o zapatero. Una juerga, vaya.

En las selvas de Borneo…

La última etapa en Borneo nos lleva hasta la selva del Kinabatangan. Prepárense para una intensa lección de ciencias naturales dignas del más denso documental de La 2.

En Borneo queda selva virgen; es la tercera isla más grande del mundo después de Groenlandia y Java (sin contar Australia) así que aún hay mucho hueco para los monetes. No obstante, dado que uno de los principales sectores económicos es el aceite de palma, no hay más que coger un avión para ver campos de palmeras hasta donde alcanza la vista.

Dicho esto, nuestro “resort” estaba en orilla del río Kinabatangan. El plan de ruta incluía cuatro paseos en barca (dos al amanecer y dos al atardecer), dos paseos nocturnos a pie, y un paseo diurno, también a pie. Aunque los campos de palmeras estaban a tiro de piedra, pasaron desapercibidos gracias a la cantidad de bichos que vimos.

Los paseos en barca eran a primera o a última hora del día. No es un horario escogido al azar: los animales diurnos son muchos más activos a estas horas. En las horas centrales del día hace demasiado calor, así que están descansando a la sombra. Poco después del amanecer y justo antes de ponerse el sol hay suficiente luz y la temperatura baja considerablemente, así que es cuando salen a alimentarse. Además, los reptiles necesitan calentarse por la mañana, así que vimos nuestra ración de cocodrilos, lagartos y culebras tumbados al sol.

Vamos con la galería de los paseos en barca. El protagonista absoluto de Kinabatangan es el proboscis o, hablando en plata, mono narigudo. La nariz de los machos crece desproporcionadamente, al parecer para usarla como caja de resonancia para llamar a las hembras, retarse en combate y dar berridos en general.

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Proboscis

Monos de hoja plateada apenas vimos 3 ó 4.

Silver leaf monkey

Mono de hoja plateada/Silver leaf monkey

Los macacos eran, junto con los proboscis, los primeros que salían a nuestro paso. Eran los más pequeños y más nerviosos.

Macacos

Macacos

Macacos

Macacos

Macacos

Macacos

Macacos

Macacos

La sorpresa del viaje fue ver una madre orangután con su cría. Es cierto que vimos muchos orangutanes en Sepilok, pero verlos en libertad es más difícil. Vimos varios nidos de orangután hasta que, finalmente, encontramos a la pareja cuando ya volvíamos al resort.

Orangután

Orangután

Orangután

Orangután

No sólo de monos vive el turista: los pájaros exóticos también abundan (y por exótico me refiero a aquellos que sólo había visto en la tele). Vimos varios martines pescadores, lástima que ninguno se lanzase al agua.

Martín pescador/Kingfisher

Martín pescador/Kingfisher

Martín pescador/Kingfisher

Martín pescador/Kingfisher

Los cálaos eran tan abundantes como los proboscis, sobre todo por la mañana. Pensábamos que eran tucanes, pero curiosidades de la vida, son dos familias distintas.

Cálaos/Hornbill

Cálaos/Hornbill

Cálaos/Hornbill

Cálaos/Hornbill

Cálaos/Hornbill

Cálaos/Hornbill

Cálaos/Hornbill

Cálaos/Hornbill

Vimos también muchas garzas solitarias; incluso a alguna en plena pesca.

Garza

Garza

Garza

Garza

Garza

Garza

La estrella de los bichos voladores fue el águila pescadora. Tras años de verla en documentales y libros, por fin la teníamos delante.

Águila pescadora

Águila pescadora

Águila pescadora

Águila pescadora

Águila pescadora

Águila pescadora

Mundolagarto también estaba presente. Para empezar, un par de varanos calentándose al sol y una serpiente descansando (tal vez haciendo la digestión de un macaquillo).

Varanus salvator/Water monitor

Varanus salvator/Water monitor

Serpiente de los manglares/Mangrove Cat Snake

Serpiente de los manglares/Mangrove Cat Snake

El momento álgido de los lagartos fue encontrarnos, cada mañana, con dos cocodrilos, uno en cada ribera del río. Les calculamos unos cuatro metros, más o menos como nuestra barca, ¡mola!

Cocodrilo de agua salada/Saltwater crocodile

Cocodrilo de agua salada/Saltwater crocodile

Cocodrilo de agua salada/Saltwater crocodile

Cocodrilo de agua salada/Saltwater crocodile

Cocodrilo de agua salada/Saltwater crocodile

Cocodrilo de agua salada/Saltwater crocodile

Ya en tierra, durante el paseo matutino vimos principalmente bichos pequeños. Para empezar, las mejores amigas del hombre; no por lo majas que son sino por las ganas que tienen de acercarse a nosotros. Las sanguijuelas son espías en la sombra: silenciosas, indoloras… pasan desapercibidas, se te enganchan sin avisar, te sacan un poco de sangre, y cuando se cansan se sueltan y te dejan sangrando un rato. Al menos no transmiten enfermedades.

Sanguijuelas

Sanguijuelas

Sanguijuelas

Sanguijuelas

También había hormigas como puños, milpieses, florecillas…

Hormiga tigre

Hormiga tigre

Milpiés

Milpiés

Milpiés

Milpiés

En las selvas de Borneo...

En las selvas de Borneo…

También anduvimos por la selva de noche. De noche cerrada, que no se veía nada. Salvo si eres guía y te has criado en la selva: en ese caso ves todo bicho viviente aunque lleves los ojos cerrados. Nuestro guía era un jefe y encontraba de todo.

Un de las curiosidades nocturnas fue encontrarnos un martín pescador que estaba ya en el séptimo sueño. Hasta que lo despertamos, claro. Ojo al dato, como no es un animal nocturno, no vuelan de noche por miedo a chocarse. Prefirió quedarse quieto y esperar a que pasara el peligro que echar a volar.

Martín pescador/Kingfisher

Martín pescador/Kingfisher

La estrella de la noche fue el tarsero que, aún no sabemos cómo, el guía encontró agarrado a una rama como un niño a su chupete. Ojos de búho, dedos de E.T. y más pequeño que un puño, ¡precioso!

Tarsero

Tarsero

Además de los bichejos, había más cosas interesantes. Mientras estábamos en Borneo coincidió que había una superluna.

Superluna

Superluna

Para terminar, el río Kinabatangan sin bichos. Y vuelta a casa.

Kinabatangan

Kinabatangan

Kinabatangan

Kinabatangan

Encyclopaedia of Life: proboscis, cocodrilo de agua salada, serpiente de los manglares, varano, orangután.

Maps: tramo del Kinabatangan.

Info útil

  • Vuelo Hangzhou (HGH)-Kota Kinabalu (BKI), con escala en Kuala Lumpur (KUL) con AirAsia, 450€ aprox; 5 horas + 3 de escala + 2:30 horas. AirAsia no tiene vuelos desde Shanghai.
  • Tren a Hangzhou, 78 RMB, 1 hora. Taxi al aeropuerto, 120 RMB.
  • Seguro Multiasistencia Plus de Intermundial para que no pase nada (y si pasa que se lleve con alegría); 8 días, 40€.
  • Alojamiento en Kota Kinabalu: Borneo Backpackers, 100 ringgits/noche/habitación para 3 personas con baño compartido; Sensi Backpackers, idem.
  • Comer, cenar: en el mercado filipino, por 30-80 ringgits/persona; en indio/chino, 5-20 ringgits.
  • Vuelos internos Kota Kinabalu-Sandakan con Air Asia o Malaysia Airlines/MASwings, por 95-150 ringgits/persona y trayecto. Taxi aeropuerto-Kota Kinabalu, 30 riggnits (50 de noche).
  • Monte Kinabalu: bus, 15 ringgits; entrada al parque, 15 ringgits.
  • Excursión a Mantanani con Riverbug: tranporte en bus+barco, alojamiento 1 noche, 3 inmersiones de snorkel; salida 7.00 AM, vuelta al día siguiente a las 7.00 PM; 500 ringgits/persona. Bebidas/comidas no incluidas: platos a 10-15 ringgits, cervezas a 12 ringgits.
  • Entrada a Sepilok, 30 ringgits; bus aeropuerto de Sandakan a Sepilok, 15 ringgits.
  • Excursión a Kinabatangan con Go2Borneo: recogida en Sepilok, 4 excursiones en barco, 3 a pie (2 nocturnas), alojamiento en habitación compartida de 6 (entera para nosotros), todas las comidas incluidas, transporte a Sandakan; 700 ringgits/persona.

Borneo

Empezaremos el artículo con los versos que acompañaron a la expedición durante la semana que duró la misma:

Y yo – te – buscaré en Groenlandia,

en Perú – en el Tibet,

en Japón – en la isla de Pascua.

Y yo – te – buscaré en las selvas – de Borneo,

en los crá-te-res de Marte,

en los anillos de Saturno.

Y aquí el videoclip; ¡esos calcetines blancos y esos cinturones por los sobaquillos!

Dejamos de lado esta ida de olla para centrarnos, ahora sí, en las selvas de Borneo, allí donde Sandokán blandía su cimitarra y donde los orangutanes saltan de árbol en árbol. Fuimos concretamente a la provincia malaya de Sabah.

Orang Utan

Orang Utan

La idea original era ir a Kota Kinabalu, capital del estado de Sabah (Malasia es una monarquía constitucional federal) y desde allí subir un 4.000, ir a hacer snorkel y adentrarnos en la selva. Vamos por partes, que da para largo.

Lo primero que nos encontramos al llegar a Kota Kinabalu fue… ¡las oficinas de turismo cerradas! Era domingo, pero un turista no sabe de días de la semana. Lo siguiente fue darnos cuenta de que a) al contrario que otras zonas del sudeste asiático, Borneo es carete y b) aunque está muy preparado para el turista, conviene llevar las cosas reservadas con tiempo o corres el riesgo de no poder hacer ciertas cosas.  Esto no lo sabíamos, así que no subimos al Monte Kinabalu (el citado 4.000) porque pedían $200 mínimo, y no pudimos ir a hacer snorkel a Sipadan porque estaba lleno, y tuvimos que contentarnos con Mantanani. Sipadan es la meca del submarinismo en Borneo, lástima.

Tormentas en Kota Kinabalu

Tormentas en Kota Kinabalu

El chasco duró poco gracias al cielo azul, el aire limpio y el pescaíto frito. Ni punto de comparación con Taipei, Beijing o Shanghai. Kota Kinabalu fue el centro de operaciones; aparte de comer y dormir poco más hicimos. Y oye, se come bastante bien.

Una de las primeras cosas que llama la atención cuando entras en Malaysia es la mezcla cultural que se palpa a pie de calle. Hay malayos, chinos, filipinos, tailandeses, indios… Además, es el primer país musulmán tropical que pisamos. Pues sí, salta a la vista que muchas mujeres lleven velo con el calor que hace. También es curioso que los carteles suelen estar escritos en malayo y en chino. Es de agradecer que el malayo esté escrito en cristiano. Para más inri, los carteles chinos mezclan caracteres tradicionales y simplificados según les viene en gana. Con este caleidoscopio de culturas, la oferta de comida es igual de amplia. En seis días comimos y cenamos chino, indio, malayo, occidental…

Mercado filipino

Mercado filipino

Pescaíto

Pescaíto brasa

Gambas brasa

Gambas brasa

Como puerto que es, la oferta de pescado es muy interesante. La primera noche cenamos en el mercado filipino, un mercado al aire libre con pescado, fruta, dulces… la mar de auténtico. Y de la mar que nos comimos unas gambas y un pescado a la brasa que no se lo saltaba un gitano con pértiga.

La segunda noche fuimos a un garito de mantel de hilo donde la carta es, tal cual, una pared con peceras donde escoges lo que vas a cenar. Repetimos con las gambas e innovamos con unas almejas que nada envidian a las de casa.

Gambas tigre (por las rayas o el tamaño a partes iguales)

Gambas tigre (por las rayas o el tamaño)

Cazuela de almejas

Cazuela de almejas

Pero no sólo de cenas vive el turista. La primera escapada era el Kinabalu. El monte está en un parque nacional, pero la administración está adjudicada a una empresa privada. Aparte de una entrada y un seguro, es obligatorio contratar un guía, además de sólo poder pernoctar en uno de los refugios de lujo que hay a mitad de camino. Es posible hacer la ruta completa en un día, pero es una paliza importante. No menos de $200 por subir un pico… qué excesivo.

Monte Kinabalu

Monte Kinabalu (ahí, detrás de las nubes)

Decidimos dejar la cima para otra ocasión y nos contentamos con una ruta por la parte baja del parque. Primer contacto con las selvas de Borneo, ¡conseguido! Como era de esperar no vimos la cima, ya que se cubre de nubes desde las primeras horas de la mañana. Vimos nuestras primeras sanguijuelas, pateamos un poco… en resumen, echamos la mañana en el campo.

Ruta Liwagu

Ruta Liwagu

La ruta fue mucho más light que lo que vienen a hacer otros en el Kinabalu: el Climbathon. Es una carrera de montaña, bastante famosa por lo visto, que se corre dentro del parque. Son 23 km, empieza en 1.500 m y sube hasta 2.700. Los colgaos terminan en algo más de dos horas; ojo, los últimos ganadores han sido españoles, ¡aupa!

Ruta Liwagu

Ruta Liwagu

La segunda parada sería Mantanani: cambiamos el barro por la arena, las sanguijuelas por las anémonas y la gorra por el snorkel. La reflex, por supuesto, se quedó en tierra, y aunque nos hicimos con una cámara subacuática, lo de subacuática estaba poco conseguido. Nos quedamos con ganas de Sipadan, porque Mantanani, aunque tiene su aquel, no es muy llamativo que digamos. Lo más curioso fueron los peces payaso, los peces loro y lo que pareció ser un tiburón jaspeado. Esto del snorkel tiene mucho potencial.

Mantanani

Mantanani

Mantanani

Mantanani

Borneo desde Mantanani

Borneo desde Mantanani

Ya en tierra firme, la siguiente etapa nos lleva al interior de Sabah en busca de los hombres del bosque. En malayo, orang es persona y utan es bosque. ¡Vamos a ver monetes!

Sepilok

Sepilok

Los orangutanes son autóctonos de Borneo y Sumatra (algo que me sorprendió) y, como todo bicho viviente que se precie, están en peligro. Por eso fuimos al Sepilok Orang Utan Sanctuary, un centro de rehabilitación donde recogen orangutanes abandonados por sus madres, huérfanos o capturados ilegalmente. Allí los crían y los entrenan hasta que se valen por sí mismos. Los jóvenes están en jaulas según la edad, y los mayores viven en semilibertad. De hecho, muchos orangutanes salvajes entran a Sepilok para alimentarse como si de mediopensionistas se tratase, ya que no hay vallas en los límites del parque. En muchos casos logran reintegrarlos en la vida salvaje.

Sepilok

Sepilok

Sepilok no deja de tener algo de zoo, pero alegra saber que funciona por una buena causa. Además, los orangutanes adultos viven realmente a su aire. Me explico.

Sepilok

Sepilok

Hay que ir a Sepilok a las 9.00 AM o a las 2.30 PM, que es cuando los alimentan. Los turistas vamos hasta una plataforma desde la que, a una distancia prudencial, observamos a los monetes. Éstos llegan por donde les parece, están comiendo el rato que quieren (o hasta que otro mono más grande les echa) y cuando han terminado se van. Tontos no son: si hay comida van a ir a por ella. De hecho, son muy listos, más que la mayoría de los simios.

Sepilok

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Una vez terminan de comer no hay más que ver. Los adultos vuelven al bosque a descansar y a los jóvenes no se les puede visitar. Al parecer se puede hacer alguna ruta por el parque, con guía, pero hay que solicitar el permiso con tiempo.

Sepilok

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De todas formas, de aquí nos vamos a Kinabatangan, ¡de selva a selva y tiro porque me toca! Eso será en el próximo número.

Maps: Sabah.

Climbathon del Kinabalu.

Sepilok.